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allbikecba motodesignwrote:
reza una cacion muy bonita...
Serás esta vez la canción mas triste que escribí serás esta vez la razón mas fuerte para mi no descansaré hasta ver, que vuelvas a reír me desnudaré en silencio en tus sueños Y cuando los satélites encuentren tu bitácora es posible que no estés tan lejos de aquí Serás para mi la presencia en la soledad y serás otra vez, mi deseo mas profundo Y hoy ya dormí no tengo sueño quiero quedarme con vos si es diciembre y sigue invierno acá en mi corazón Estoy tan bien o estoy tan mal sin vos. serás otra vez la canción mas triste que escribí
May 28
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Alejandro Vázquez Araizawrote:
Manzana, buenos días, pasé por aquí y aproveché para dejarte saludos, que tengas buena semana.
May 12
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allbikecba motodesignwrote:
Si, era un sapo. Un sapo con pretensiones.
Todo sapo, que se precie de serlo debe tenerlas. Así esta escrito que debe ser. Este sapo no era distinto. Sapo al fin, de cabo a rabo. Sapo de color y forma, pero no menos pretencioso que otros sapos de mayor alcurnia. El sapo de este cuento intentaba por todos los medios de no ser sapo, de no tener actitud de sapo. Pero todos sabemos que los sapos son sapos, y el, también, a su pesar, lo sabia. Se pregunto un día si, de alguna forma, podía cambiar su destino. Inspirado en historias poco creíbles, jugó a ser un príncipe; a ser algo más que sapo. Es muy fácil, pensó, primero debo creer que no soy solo un sapo, y como segundo paso encontrar una princesa que quiera creer, también, en la posibilidad de que lo que se ve no es todo, que hay algo mas. De alguna forma intento acomodar el universo en pos de ese de lograr el fin de sus propósitos: dejar de ser solo un sapo más. No fue una tarea fácil, pero sapo con paciencia, puso esmero en la tarea de trocar verrugas por pecas y el croar por un canto menos lastimoso. Algo logro, no mucho, pero si lo suficiente para que su imagen no provocara rechazo y tener el tiempo necesario para intentar mostrar su verdadero ser, más allá de la apariencia. No siempre esto funciona. Muchas veces, la apariencia y el interior son una sola cosa, un reflejo la una del otro. Esta vez también. No habría príncipe azul, ni corcel, ni castillo, ni nada de lo que podría añorar un sapo. No sin una princesa que creyera en algo mas. El sapo se dedico a ser sapo, asi como debía ser, y dejo las empresas quiméricas para otros sapos… quizás esos mismos que se reían de el, solo para mitigar el dolor de no tener el valor para intentar. Siempre hubo y siempre habría sapos con pretensiones de príncipe azul. Todo sapo lo sabe.
Feb. 5
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